domingo, 8 de junio de 2008

Trastorno disociativo de la personalidad

Las personas tendemos a mostrar un comportamiento acorde al contexto en el que nos encontramos, buscando la manera de adaptarnos al mismo, dentro de esta situación los roles juegan un papel importante; porque el rol no va a ser el mismo con las amistades que con familiares o autoridades. Sin embargo, lo antes mencionado no sugiere que la persona tenga que presentar diferentes tipos de personalidades que incluso pueden ser opuestas en un nivel extremo.
Aunque existen algunos casos en que una persona posee dos o más personalidades, sin que el sujeto se percate de ello, lo que es conocido como trastorno disociativo de la personalidad. Descrito a continuación:
El trastorno de identidad disociativo, denominado Trastorno de personalidad múltiple por CIE 10, se caracteriza por la presencia de uno o más estados de identidad o personalidad, que controlan el comportamiento del individuo de modo recurrente, junto a una incapacidad para recordar información.
En dicho trastorno se quiebra la característica de identidad de la personalidad que hace que nos sintamos siempre el mismo; aparecen dos o más personalidades alternativamente, con o sin conexión entre ellas, y con amnesia recíproca, ignorando cada personalidad a la otra (personalidad alternante).
Cada vez se manifiesta una de las personalidades con sus características específicas. La existencia de una memoria explícita o episódica que implica el recuerdo de las experiencias personales identificadas con uno mismo, y una memoria implícita o semántica en relación con la ejecución de actividades rutinarias (automáticas), explica que se pueda actuar de un modo automático, desprovisto de la autoidentificación explícita.
El DSM IV especifica los siguientes criterios para el diagnóstico de Trastorno de identidad disociativo:
A.- Presencia de dos o más identidades o estados de personalidad (cada una con un patrón propio y relativamente persistente de percepción, interacción y concepción del entorno y de sí mismo).
B.- Al menos dos de estas identidades o estados de personalidad controlan de forma recurrente el comportamiento del individuo.
C.- Incapacidad para recordar información personal importante, que es demasiado amplia para ser explicada por el olvido ordinario.
D.- El trastorno no es debido a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., comportamiento automático o caótico por intoxicación alcohólica) o a una enfermedad médica (p. ej., crisis parciales complejas).
Los modelos dinámicos explican el trastorno como un surgir de nuevas personalidades para adaptarse a situaciones conflictivas, creando estructuras alternativas. Para los conductistas se adoptarían nuevas personalidades para evitar castigos o reprobación.
Se manifiesta casi siempre a partir de la adolescencia y raramente se inicia después de los 40 años, existiendo habitualmente un retraso entre el comienzo de los síntomas y el diagnóstico.
Clínicamente se caracteriza por la presencia de una personalidad primordial o primaria que es la personalidad oficial del paciente, la reconocida por la sociedad, y otras personalidades surgidas por la disociación. Pueden coexistir varias personalidades diferentes, Carrasco Gómez apunta hasta cien [5], de tal forma que la personalidad primaria no tiene conciencia ni control del resto de las personalidades, que adquieren roles y conductas diferentes, o puede tener conciencia de ellas, en cierta medida, considerándolas como compañeros o amigos. El paciente puede ser consciente de espacios de tiempo perdidos, de distorsiones vivenciales del tiempo, o de estados confusionales o lagunas mnésicas, y no conocer sus otras actividades.
La fluctuación de la atención, la perplejidad, la presencia de conductas pasivas y explosiones emocionales no son infrecuentes, constituyendo a veces los únicos síntomas encontrados en la valoración del paciente, siendo necesarias varias entrevistas prolongadas para detectar el trastorno.
El paso de una personalidad a otra suele ser rápido, producido ante factores ambientales o desencadenantes.
El siguiente caso permite conocer más detalladamente un trastorno de personalidad disociativa:
En un contenedor de basura, es encontrado por los basureros una bolsa deportiva conteniendo el cadáver de un recién nacido. La autopsia revela que se trata de un recién nacido vivo a término, de sexo femenino, con signos de vitalidad post-parto, con el cordón umbilical arrancado y sin otros signos de violencia; la data de la muerte se estima en cuarenta y ocho horas y la muerte se considera producida por la anoxia y la acción del frío.
Días después es detenida por la policía una mujer de 27 años de edad, a quien mediante estudio clínico-analítico-ecográfico se le diagnostica un estado puerperal de menos de 10 días de evolución.
La detenida se sorprende de los resultados, negando la evidencia de parto reciente. Su pareja desconoce el estado de embarazo previo.
La historia clínica de la mujer pone de relieve una infancia y adolescencia en un hogar con un padre alcohólico, habiendo presenciado y sufrido muchas vejaciones y malos tratos.
Es madre soltera a los 23 años, con gran angustia y rechazo durante todo el embarazo. Un segundo embarazo año y medio después del primero es vivido de nuevo con angustia, culpa, rechazo y ocultación y el parto tiene lugar en casa en solitario. Posteriormente el niño es dado en adopción.
El embarazo (el tercero) cuyo resultado motiva los hechos judiciales, es fruto de su relación con su actual pareja estable y desencadena los mismos sentimientos que los anteriores. Se lo niega a ella misma; se da cuenta que algo se mueve dentro de ella, pero enseguida lo olvida; se lo oculta a los demás incluso a su pareja (no había engordado demasiado).
Además surgen ideas depresivas y de suicidio. A medida que avanza el embarazo son frecuentes los episodios en los que no puede recordar cosas. Se da cuenta de que su vientre va creciendo, pero no quiere aceptarlo, ni asumirlo. Tiene la sensación de que al darle a una tecla cambia, y empieza a sentirse preocupada, temerosa, angustiosa, por el embarazo, pero después sigue la vida como si no estuviera embarazada.
Es detenida por la policía varios días después de encontrado el recién nacido en la basura; la joven sabía de que se trataba porque lo había visto en la TV y en la prensa, pero no sabía que era ella la autora. Cuando la policía le enseñó la bolsa deportiva en que apareció el recién nacido en el contenedor, la identificó rápidamente y dijo: "yo tengo una igual".
En definitiva negaba absolutamente que en los días anteriores hubiera tenido un parto y hubiera arrojado el producto del parto a un contenedor de basura.


Se realizó la siguiente metódica médico-forense:
Exploración ginecológica y ecográfica, con los siguientes hallazgos: un periné flácido, y violáceo, sin desgarros. Cuello uterino de multípara, permeable a 1 dedo con secreción sero-sanguinolenta (loquios). Útero aumentado de tamaño, como de 12 semanas ( unos 12 cm.). Areolas mamarias grandes y muy pigmentadas, de las cuales sale un chorro de secreción láctea a la presión.
Se realiza un microlegrado endometrial para estudio histológico (se obtuvo un resultado positivo de células deciduales).
En ecográfica se evidencian las siguientes medidas uterinas: 11,50 cm. de longitud, 7,7 cm. de diámetro antero-posterior. Presencia de pequeños restos (loquios) intraútero.
Estudio de perfil genético de A.D.N. que posteriormente confirma la maternidad de la detenida respecto del recién nacido.
Exploración psicopatológica se encuentra consciente, lúcida, orientada en el tiempo, en el espacio y en la persona, colaborando correctamente en las entrevistas. Durante esta describe múltiples ocasiones compatibles con estados crepusculares o estrechamiento del campo de la conciencia que cursan con amnesia posterior con preservación parcial de la vigila y sensación de perplejidad "como si estuviera en un escenario y estuviera representando tres papeles a la vez" "como si viviera un flash de repente", y con realización de conductas que solo recuerda al volver a dicho estado.
Atención y concentración: normales.
Afectividad: presenta un estado de ánimo depresivo, con sentimientos de infelicidad, ideas de culpa, baja autoestima, pensamientos negativos. Ideas suicidas. Llanto frecuente durante las entrevistas, con descargas emocionales sobre todo al hablar de sus padres y de los hechos.. Insomnio. Ansiedad asociada con angustia que se exacerba al hablar de los hechos.
Memoria: la memoria próxima se encuentra dentro de la normalidad. La memoria remota se encuentra afectada por amnesias lacunares que se repiten para información personal, sobre todo en relación con sus situaciones de embarazo, con cierta selectividad por los temas del embarazo.
Pensamiento: el curso del pensamiento es normal, con un discurso y un lenguaje lógico, fluido y armónico. El contenido del pensamiento es normal, siendo un pensamiento realista, con alguna idea autorreferencial pero que no presenta francas ideas delirantes ni deliroides.
Sensopercepción: no presenta alteración alguna.
El nivel intelectual se encuentra dentro de los límites convencionales de la normalidad.
Otras pruebas complementarias: se le practica un electroencefalograma (EEG) resultando un trazado sin hallazgos patológicos.
Se le practica el test MMPI-2 obteniéndose un perfil con puntuaciones altas en la escala Pa (paranoia), Pd (desviación psicopática), Pt (psicastenia), y Sc (esquizofrenia).
Se emiten los juicios clínicos de trastorno de identidad disociativo (personalidad múltiple) y trastorno del ánimo de tipo depresivo.
Se informa sobre la inimputabilidad total de la procesada.
La Audiencia Provincial la condena por un delito de homicidio con agravante de parentesco y atenuante de enajenación mental incompleta a seis años de prisión a sustituir, durante igual tiempo, por tratamiento psiquiátrico en régimen ambulatorio.
En el siguiente video se puede detectar a nivel cerebral la posible zona alterada en personas con un trastorno disociativo de la personalidad.
Bibliografía:
1.- Hales R. E, Yudofsky S. C, Talbott J. A. Tratado de psiquiatría American Psychiatric Press Edit. Ancora S.A. 2ª ed. Barcelona 1996. 669-686
4.-Middleton W, Butler J. Dissociative identity disorder: an Australian series. Aust. N. Z. J. Psychiatry 1998 Dec;32(6):794-804.
6.- Sarbin Tr. Múltiple personality disorder: fact o artifact? Curr Opin Psychiatry 1997; 10: 136-140.

Milagros Gpe. López Calvo

2 comentarios:

EPSIJUFO dijo...

EXCELENTE PAGIA...

EPSIJUFO dijo...

caracteristicas de abuso sexual en niños, niñas y adolescentes, y sobre el trastorno antisocial